Vídeos y comentarios de desastres ambientales

Río de la muerte, catástrofe por la rotura de la presa de Aznalcollar.

Mañana de un sábado 25 de abril de 1998, se produce una gran catástrofe en el parque de Doña Ana. La rotura de las balsas del embalse, provocan una mancha negra de lodo en el río Guadiamar. Lo primero, es que comienzan los trabajos para que no lleguen esas aguas contaminadas a Doña Ana y río Guadalquivir.
Pero los desvíos de canalización van desembocar al mar.
El estado de cómo estaba construido todo aquello junto la mina, ya era un clamor de hacía unos años, en el cuál se avisaba del peligro que iba a ocasionar todo aquello en el momento que rompiesen aquellas balsas mal construidas hacia unos años. Pero no se hizo caso y hasta que no sucedió dicha catástrofe no se dieron cuenta de la magnitud de esta.
En ese momento vemos un ecosistema en peligro además de mucha gente perjudicada, por las inundaciones de sus casas y las pérdidas importantes de cultivos de los trabajadores de la zona. El gobierno empezó a actuar y a decir que aquello ya estaba bien y no había afectado tanto, pero se vio que aquello no era cierto. Gracias a muchos voluntarios y voluntarias que ayudaron a limpiar todo aquello.
Y pienso que el gobierno tenía que haber hecho caso a esas denuncias de años anteriores y haber actuado. Toda esa pérdida de especies, no se reponen de un día para otro. No tienen conciencia de lo sucedido. Por eso hay que alabar el trabajo de los cientos de voluntarios que acudieron a hacer esa labor ambiental.

Comentario realizado por Noelia Fidalgo Blanco.

Aral, el mar perdido.

El video del Mar Aral muestra una de las peores catástrofes medioambientales que ha existido en los últimos decenios a escala mundial: El proceso de cómo un mar lleno de vida se convierte en un valle seco y hostil. Consiguiendo con ello, que pescadores, fábricas de conservas, lonjas, puertos, barcos… no quedaran en más que tierra dura.
Y así es como se cambió un mar por una plantación de algodón que solo trajo problemas, enfermedades y tristezas para la población de la zona. Una consecuencia más de la poca conciencia del ser humano que ha llevado a la trágica sequía perjudicando al ecosistema de manera drástica: Veinte de las veinticuatro especies de peces existentes desaparecidas y con ellas, otras tantas aves que dependían de ellos y de la flora del lugar, que también se vio severamente afectada. Además los inviernos y los veranos a partir de aquí serían más duros debido a la pérdida del efecto amortiguador que ejercía antiguamente el mar en la zona.
Bastó un periodo de tiempo relativamente breve para que la pesca y las comunidades que dependían de ella se derrumbaran. Donde el agua cada vez más salada se contaminaba con fertilizantes y pesticidas, donde la sal ha degradado los campos de cultivo supervivientes… Por ello es normal que ya nadie quiera algodón. Pero una vez más, demasiado tarde.
Ahora solo queda el recuerdo de lo que aquella zona fue antes y olvidarse de lo que es ahora: Arenas, cascos oxidados y esporas tóxicas de ántrax.
Con este panorama, el destino de gran parte del Mar Aral ya está sellado… Jamás volverán las olas.

Comentario realizado por Mireya García Bartolomé.

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